Escuelas libres: Un sueño en construcción.

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I. Quiénes Somos.

Somos los que hemos existido siempre, parte de un proyecto histórico popular que ha estado latente desde un principio.

Somos pueblo originario, eso está en nuestra sangre, y nuestra rebeldía se remonta desde la invasión española hasta el día de hoy. Por eso somos Patria Grande, esa América morena que lucha en cada rincón del continente.

Somos herederos y herederas de los pobres que lucharon por nuestra independencia y que luego fueron sometidos a la burguesía criolla y al control dependiente del capital extranjero de turno.

Somos parte de un movimiento obrero que dio las primeras luchas organizadas por vivir mejor, que se formó al alero de las sociedades de socorro mutuo, las mancomunales y las sociedades de resistencia, desarrollando su política a través de la independencia de clase y ejerciéndola con la acción directa.

Somos parte de un proyecto histórico, un proyecto popular que ha luchado por siglos por su emancipación, que ha tratado de ser truncado una y mil veces a través de la fuerza, sobre todo con la herramienta de la educación dominante.

Somos Pueblo. Somos pobres de la ciudad en lucha. Somos andando. Somos los que queremos y lo vamos logrando.

Eso somos, niñas/os, jóvenes, pobladoras/es, profesionales que ya hace algún tiempo asumimos el compromiso de caminar y retomar el sendero de la construcción popular con el objetivo de ser un aporte mas a la reconstrucción del Movimiento Popular. En definitiva, somos las/los trabajadoras/es de la otra educación.

II. Qué Queremos.

Queremos una sociedad igualitaria, libre, democrática y popular.

Antes de darle contenidos a estas palabras, es necesario exponer dos alcances: Para nosotros, el significado “queremos” es sinónimo de “luchamos” en nuestra redacción, y a la vez, estos dos conceptos señalados anteriormente -el primero teórico y el otro práctico- entran en un permanente estado dialéctico que es la síntesis de nuestra praxis transformadora, la cual se expresa en nuestro trabajo cotidiano.

Queremos una sociedad igualitaria, donde tenga como carácter fundamental en el aspecto objetivo la supresión de la explotación del ser humano por el ser humano, alejada de los vaivenes del mercado y de su sello lucrativo. Esta también se debe expresar en la equivalencia de género, no dando ningún tipo de posibilidad a la dominación en todas sus formas.

Queremos una Sociedad donde podamos caminar libres por las grandes alamedas, sin la restricción del miedo que ha impuesto el sistema, a base de la bandera de los anti-valores que nos impone la educación formal y los medios de comunicación (la competencia, el individualismo, el egoísmo, entre otros). En esta nueva sociedad no sólo debe primar la igualdad objetiva, sino sobre todo, los valores populares, porque a nosotros el socialismo económico sin una ética revolucionaria no nos interesa.

El carácter democrático de la sociedad que queremos, para nosotros no se restringe al paradigma liberal de la urnas. En una caja que se ventila cada dos años, no cabe el ejercicio de soberanía popular. Esta democracia se debe pronunciar, con participación real, que en algún momento tome ribetes de protagonismo popular. Tenemos que tomar como pueblo las riendas de nuestra propia historia, ejerciendo y definiendo todo lo que nos compete.

No queremos cualquier igualdad, luchamos por la igualdad popular. No queremos cualquier libertad, luchamos por esa libertad que se enmarca en los valores populares. No queremos cualquier democracia, luchamos por tener espacios de participación popular. No queremos/creemos en este sistema, por eso seguimos construyendo el nuestro, como Recabarren en el municipio salitrero de principio de siglo pasado, como en los 70 se multiplicaban los comandos comunales, y hoy nosotros, de la mano de tantas organizaciones populares, estamos sembrando germen y futuro de Poder Popular.

Esto nos lleva a luchar por transformar radicalmente el modelo económico y las relaciones sociales interpersonales imperantes en la actualidad. Esto nos lleva a combatir no sólo la pobreza material, sino que también la pauperización espiritual.

Esta sociedad nueva no llega de sopetón el día donde las contradicciones de clases lleguen a su punto culmine y la correlación de fuerza sea favorable a las grandes mayorías, las oprimidas de siempre. La construcción de esta sociedad nueva requiere de la formación de mujeres y hombres nuevos desde hoy, no mañana ni desde el día de la segunda independencia. Para pavimentar el sendero de la emancipación de los seres humanos, necesitamos (la) otra educación para (la construcción de) una nueva sociedad, que muestre al amanecer el parto que de a luz niñas y niños nuevos.

III. La Otra Educación.

La otra educación no es, está siendo. Ella es un proceso de acumulación de experiencias en materia educativa para generar los cimientos de la educación de la nueva sociedad. Por tanto esta educación no es para, sino de él pueblo.

Chile requiere otra educación, diametralmente opuesta al sistema formal inventado, desarrollado y defendido por los sectores dominantes. La educación bancaria es funcional al sistema imperante, deposita conocimiento con la intención de mantener apaciguadas las contradicciones de clase.

La problemática educativa en nuestro país no pasa por solucionar el acceso, la calidad o la gratuidad, como mejor forma de perfeccionamiento a la movilidad social. Pasa por grandes transformaciones revolucionarias que modifiquen de forma radical los fondos y formas, los contenidos y metodologías, las políticas educativas y sus expresiones concretas.

Las Escuelas Libres en el camino de la construcción de la Otra Educación, no solo luchamos por las mejoras del Sistema educativo (aunque las consideramos importantes en el marco reivindicativo de la educación formal), luchamos por construir una nueva educación, bajo las premisas del respeto, la igualdad, la solidaridad y el amor.

Nuestro proceso educativo se debe dar bajo nuevas relaciones humanas, poniéndonos siempre en posición de educar y aprender a la vez, entendiendo que nadie ignora todo y que nadie sabe todo.

La otra educación se construye a la par de una nueva sociedad, o si no, es imposible su desarrollo final y su triunfo en contra de la educación formal.

El proceso de la construcción de la otra educación solo será posible en la medida que se impulsen experiencias que quiebren con los esquemas de la educación formal y que asuman la tarea de impulsar un proyecto educativo alternativo.

IV.- Nuestra invitación.

Una, dos, mil Escuelas Libres es una consigna que la llevamos a la práctica desde una perspectiva nacional. Como organización nos hacemos cargo de extender nuestro proyecto popular a cada rincón del país, en algunos casos, construyendo alternativa en lugares donde la anestesia neoliberal ha sido tremendamente exitosa, llegando a camuflar sus propias contradicciones y su propia crisis, negando cualquier tipo de organización. En otros, abrazándonos con las y los compañeras/os que están llevando procesos similares en el campo de la educación popular o las luchas sociales que se ejercen en estos tiempos.

Hoy nos planteamos como objetivo existir en cada rincón de Chile, desde la pampa del desierto hasta la Patagonia rebelde, impulsando las banderas de la otra educación en los lugares más inhóspitos, que muchas veces son los que sufren de forma más sentida la vorágine neoliberal.

Lo largo de nuestro país, no puede ser impedimento para levantar un proyecto de carácter nacional, ni tampoco puede restringir la posibilidad de ser parte de una misma organización. La unidad de las y los luchadoras/es sociales y en nuestro caso, la de las y los trabajadoras/es de la otra educación, es fundamental para el triunfo de las luchas actuales y venideras, para construir una sociedad nueva, una sociedad igualitaria, libre, democrática y popular.

Creemos que las Escuelas Libres, no sólo deben pavimentar el camino de la otra educación, si no que además deben estar al servicio de las luchas populares locales, asumiendo con autonomía el derecho y el deber de apoyar todas las expresiones reivindicativas de lucha que se desarrollen en cada rincón de Chile: En el norte con los mineros, en las grandes urbes con los sin casa, en el pacifico con los pescadores, en Arauco con los Mapuche, en la Patagonia defendiendo nuestros recursos naturales, etc. Debemos ser Cientos de miles, por todo Chile, haciéndonos eco de cada lucha, solidarizando y sobre todo luchando.

Nuestra invitación es a que te sumes a las Escuelas Libres de Chile, siendo parte de las que ya existen, aportando en su fortalecimiento o impulsando nuevos proyectos en cualquier rincón de país.

Te invitamos a construir la otra educación, esa que da bajo la hermosa lógica de un Chile que aún se construye a pulso.

Marco Antonio Álvarez Vergara.

 

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